El feminicidio es el más grave y condenable acto de violencia contra las mujeres, que no solo implica un acto de barbarie, sino uno de los síntomas más claros de una sociedad históricamente desigual. Una de las posibles explicaciones señala que el feminicidio no solo se circunscribe al acto homicida, sino a un contexto más complejo que incluye la trama social, política, cultural y económica que lo propicia.

El concepto feminicidio propone incluir no solamente aquellos casos que tienen que ver con la violencia física que normalmente sufren las mujeres por parte de sus maridos y parejas, sino también todas aquellas otras cuestiones que atentan contra la moral y la salud de las mujeres y que no tienen nada que ver con la mencionada violencia física, como por ejemplo puede ser la falta o la deficiente asistencia médica para atender problemas sanitarios típicamente femeninos y que por tanto derivan en el aumento de la mortalidad de las mujeres.

Además de por las dos causas mencionadas líneas arriba: violencia física infligida por el sexo opuesto y la ausencia de una adecuada atención sanitaria, en el mundo muchas mujeres mueren como consecuencias de: aborto de los fetos de niñas promovido por una selección deliberada que se ejerce en algunas culturas, infanticidios en los países que prefieren a los varones, falta de comida, asesinatos de honor, tráfico de mujeres para ser empleadas a instancias de la prostitución y el comercio de drogas, entre los más recurrentes.

Cifras: Las mujeres entre los 15 y los 44 años tienen una mayor probabilidad de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de cáncer, malaria, accidentes de tráfico o guerra combinado.

‘La impunidad transmite el mensaje de que se puede matar a las mujeres’

En julio de 2015 Colombia se sumó a otros 15 Estados de América Latina que cuentan con normativa basada en el concepto y categoría feminicidio, al aprobar la Ley Rosa Elvira Cely, llamada así, en homenaje a una mujer que fue violada, empalada y asesinada en 2012 en Bogotá. La ley tipifica el feminicidio como un delito autónomo y complementa la Ley 1257 de 2008 que garantiza el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias, Las penas son de hasta 41 años de cárcel.

En una entrevista para www.feminicidio.net a Isabel Agatón, impulsora de la ley 1257 y directora del Centro de Investigación en Justicia y Estudios Críticos del Derecho, CIJUSTICIA; Nos explica cómo es la ley, cuál es su relevancia y los avances que supone, pero también nos advierte de los obstáculos y de la impunidad institucional y social que impera en Colombia. “La ley por sí sola no es suficiente, y necesita de múltiples dispositivos y estrategias que pasan por los procesos de formación y educación o los medios de comunicación”

La ley lleva por nombre Rosa Elvira Cely. ¿A qué se debe esta denominación?

Con el nombre Rosa Elvira Cely quisimos hacer, en primer lugar, un homenaje a Rosa Elvira Cely y a sus familiares. Las leyes pueden generar por sí mismas un efecto recordatorio y transmitir un mensaje de repudio a la violencia contra las mujeres. Rosa Elvira Cely fue una mujer violada, empalada y asesinada en hechos que tuvieron lugar el 24 de mayo y terminaron con su vida el 28 de mayo de 2012. Creímos conveniente proponer que la iniciativa llevara el nombre de Rosa Elvira, precisamente, por lo que su asesinato significó: una mujer que encarnó múltiples violencias y cuyos hechos congregaron a la opinión pública en un mensaje de cero tolerancia. Para que lo que jamás debió ocurrir jamás vuelva a presentarse. Ese es uno de los sentidos de la recordación. Además, nos inspiramos en el precedente de la ley contra la violencia doméstica y familiar que lleva por nombre Maria da Penha vigente en el Brasil a partir de un pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Explíquenos la relevancia de que el feminicidio se tipifique penalmente como un delito autónomo en lugar de considerarse un agravante más de homicidio.

Lo que no se nombra no existe; El feminicidio es una realidad que existe en todas las geografías, en América Latina y en Colombia. Datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) de 2014 nos ubican como el primer país de América Latina con índice de feminicidio, aun por encima de México.

La expresión de feminicidio implica reconocer que las mujeres son asesinadas por razones diferentes a aquellas por las que lo son los hombres. Que son asesinadas en el marco y contexto de una sociedad patriarcal por hombres en ejercicio del poder patriarcal sobre su vida, su libertad, su autonomía, su cuerpo, sus decisiones vitales.

Por lo tanto, algunas feministas y movimientos de mujeres lo que han hecho es posicionar la necesidad de que el legislador lo sancione como un tipo penal que está inspirado en un móvil de desprecio que constituye la mayor expresión de discriminación y violencia contra las mujeres.

Como nos diría Marcela Lagarde, que transmite el mensaje según el cual las mujeres son usables, prescindibles, maltratables, desechables. De manera que no es lo mismo que se investigue y se sancione la conducta como un homicidio agravado, es decir, como un homicidio más grave, a como un feminicidio. Este ejercicio de nombrar implica reconocer que la denominación misma nos está ayudando a admitir cuál es el origen de esta conducta que debe ser sancionada ejemplarmente y remite a un fenómeno social producto de una sociedad patriarcal.

Continua…..

Fuentes

www.Feminicio.net

Onu Mujeres

www.CasMujer.com

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