¿Existe una relación reconocible y reconciliable entre el amor y las finanzas? El amor es lo que nos provee el balance adecuado en la sociedad de consumo que nos toca vivir. Una economía de mercado sin corazón se convierte en una jungla en la que solamente el más fuerte sobrevive, o se convierte en un mar en el cual el pez más grande se come al pequeño.

El amor nos permite tener la actitud correcta frente a un sistema económico basado en el consumismo; nos permite saber esperar y entender claramente la razón por la cual comprar; nos da la capacidad de reaccionar correctamente frente a la injusticia y frente a la estafa; nos permite poner en práctica el perdón. Si queremos llegar a la prosperidad integral, debemos empezar a valorar el amor y el compromiso hacia los demás.

Hablando del amor, el apóstol San Pablo en 1º de Corintios 13, declara: “Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo”.

¿Puede ver la “conexión” entre el amor y nuestra vida financiera? Por ejemplo, si no sabemos soportar, no tenemos dominio propio, que es la clave para el éxito en el manejo de nuestras finanzas. La envidia, la presunción, el orgullo y el egoísmo, son detonantes financieros en nuestra vida económica. Puede ser que estemos haciendo todo lo demás correctamente y luchando con éxito la batalla en la superficie financiera de nuestras vidas. Pero estos detonantes se acercan silenciosamente por debajo de la superficie y destrozan todo.

El enojarse y el guardar rencor son una carga emocional que debemos llevar a cuestas cada día. Nadie puede ser 100% efectivo con una carga emocional como esa. Si no aprendemos a perdonar y a dejar esas cargas en el pasado, nunca podremos disfrutar de la prosperidad integral, porque ella implica no solamente el éxito en lo financiero sino también el éxito en la vida personal, la vida familiar y la vida interior.

La bondad, el buen trato hacia los demás (no ser grosero), el sentido de justicia y un carácter perseverante (sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo), nos permitirán crear el ambiente para que nos ocurran las cosas positivas de la vida; para recibir ayuda de los demás en el momento de necesidad; para recibir la mano amiga que nos llevará hacia arriba cuando menos lo esperamos; para recibir las bendiciones de Dios.

El amor es una decisión, no solamente un sentimiento. Si el amor no fuera una decisión, nunca se nos diría “ama a tus enemigos”. En realidad, lo que siento por mis enemigos es odio ¿no es cierto? Pero si los amo es porque he decidido hacerlo.

Amar es un verbo, no un adjetivo ni un sustantivo. Es una acción. El amor es una decisión de nuestra voluntad. Aprender a amar “a pesar de”, no solamente refleja el carácter de nuestro Creador sino que también es esencial para sentirnos realizados como personas.

Entonces, para alcanzar la prosperidad integral debemos aplicar los principios del amor a nuestras finanzas. Decida hoy mismo comprometerse a salir de las deudas. Tome la decisión de ejercer dominio propio, no se enoje, sea perseverante y gozará de la bendición de Dios en su vida y también en sus finanzas.

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