«¿Cómo así? ¿De qué hablas? El porno es cosa de hombres». Eso es el estereotipo que manejamos en nuestras sociedades. Sin embargo, las estadísticas, nos dicen que, el porno, se está volviendo cada vez más popular entre las mujeres. Al punto, de que, en Estados Unidos, 1 de cada 4 mujeres consume pornografía. Pero, cuando nos detenemos a analizar la clase de porno que las mujeres están consumiendo hoy día, no es necesariamente el porno fuerte y grotesco asociado más con los varones… Es más bien, el porno «suave», donde hay «escenas románticas», es más bien el porno de las novelas de libritos, donde hay escenas escritas en donde la protagonista termina narrando un encuentro sexual con su «hombre perfecto».

«¡Un momento!», dirás tú, «¿Es eso porno también?», «¿cómo es eso posible?». Amiga querida, PORNO es todo aquel material escrito, de audio, visual y audiovisual, cuya finalidad es la excitación sexual de la persona… Así que, todos esos materiales, o sea, novelas, sitios de chat interactivo, películas con historias que te hacen fantasear con el «hombre de mis sueños, que sin decir una palabra yo, ya sabe lo que quiero»; todo eso es porno. ¿Por qué? Porque ese tipo de materiales no están haciendo otra cosa que llevarte a una excitación sexual física, que comienza primero en el mundo de la fantasía, donde «él me ama, me comprende, me hace sentir especial». Pero sobre todas las cosas, «me siento valorada»; en otras palabras, encuentro identidad.

Ahora bien, ¿qué es la identidad ? La identidad es esa fuente donde encuentro sentido de valor propio, aceptación y propósito. La identidad es aquello por lo cual digo: «Soy aceptada, soy amada, merezco respeto, tengo valor propio». El proceso de formación de la identidad comienza en casa, donde son nuestros padres los encargados de formar nuestra identidad por medio de darnos amor incondicional, claro está, siempre y cuando ellos mismos hayan recibido amor incondicional de la única fuente real de amor incondicional: Jesús. Una identidad sana está basada en sentirse amada incondicionalmente, lo cual conduce a tener sentido de valor propio, auto respeto, dignidad, etc. Lamentablemente, muchas mujeres no experimentaron amor incondicional en casa. Más bien, experimentaron carencia de amor de los padres, porque ellos mismos no conocían a Dios.

Miremos lo que dice 1 Jn. 4: 8: «El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor». La identidad es producto de la abundancia o carencia del amor de Dios.

Es ahí, donde muchas mujeres caen víctimas del porno. La pornografía, para muchas, es una búsqueda desesperada de identidad. Es la falsificación de encontrar a aquel hombre, aparentemente enamorado de la chica que se ve en el porno orientado a las mujeres. Cuando hay falta de identidad sana, la pornografía será un espejismo espectacular, que, como todo, al llegar buscando satisfacción, terminará desapareciendo.

«Entonces, ¿Qué hago? No sabía que me gusta el porno porque tengo este problema.» Pues, bien, mira lo que dice 1 JN. 4: 9-10: «9 Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él.  10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.»

Si hay adicción al porno, hay problemas de identidad. Si hay problemas de identidad, hay falta de amor… Si hay falta de amor: DIOS ES AMOR. Acércate a Él hoy, sus brazos te esperan.

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